Pasé junto a la mesa de una mamá con su hijo pequeño cuando escuché esa frase. Volteé a verla, le sonreí y le dije: “yo también hablo el mismo idioma”.

¿Cuántas de nosotras hemos usado esa frase o alguna similar? Cualquier idioma funciona, en mi caso a veces es alemán o ruso. Mi menor de cinco años ya hasta me dijo: “es que tú conoces todos los idiomas”. Literal.

Parece que uno de los grandes retos cuando están pequeños es lograr que hagan caso, sigan las reglas y realicen lo que se les pide en el momento que toca. Debo confesar que es uno de mis puntos complicados. Trato de aplicar una técnica, luego otra, a veces vamos muy bien, a veces se nos desborda todo.

Entonces empiezo con mi labor de campo, preguntando y compartiendo. Lo que más me gusta de tener equipo de mamás cerca es que puedes compartir experiencias y aprender cosas nuevas. Cuando se tocó este tema me quedé con la famosa regla de las dos veces. La primera le pides que haga algo. La segunda actúas para que lo haga. La repetición y constancia tendrán resultados. Seguimos en la práctica, seguro lo lograremos (autoporra).

Una de las cosas importantes es entender que no se trata de que obedezcan porque lo mando yo, sino que comprendan que hay reglas y ciertas conductas esperadas. Por ahí alguno de los expertos dice que siempre pensemos las cosas que NO son negociables en cuanto a hacer caso. Es decir, no asomarse al balcón es una regla que sí o sí se respeta; ponerse el suéter que combina con los pantalones, tomar (aunque no les guste) la leche de almendras, no es algo básico en su formación. No es que obedezcan por obedecer. En el primer caso ponen en peligro su integridad, en los otros, aunque podría ser bueno que siguieran lo que pedimos, no pasa nada si no lo hacen. Una vez más, ejemplos de que hay que elegir las batallas.

Hablar de esto y del equipo materno me lleva a la parte cursi, siempre hay una, ¿no? De verdad que agradezco la presencia de mis compañeras de gremio de la vida, la familia, las de la escuela y el fut. Se vuelve un oasis tener con quién confesar tus pecados de mamá, decirles las frases que juraste no repetir y compartir las experiencias de vida. Antes de ser mamá no entendía por qué había mujeres que hablaban casi todo el tiempo de hijos, educación, frases geniales, de querer regalarlos, cansancio, papás dispersos y demás. La verdad, es una maravilla encontrar un grupo al que le apasione como a ti el mismo tema.

NOTA FINAL: Recibí un par de mensajes pidiendo un tema en particular. Además de agradecer las lecturas, les quiero decir que sí les hago caso y trabajo en ello. Es sólo que no es un tema taaaan fácil. Ya verán por qué 😉