Leslie Lardizabal

No todo es pastelillos y arcoíris

no todo es miel

Vivo con el alma en un hilo. ¡Qué carambas pasa en el mundo que hay que darle la noticia a una mamá de que su hija de 8 años murió en el concierto al que se supone fue a disfrutar la emoción de ver a su ídolo cantando en vivo! O que lees en un grupo de Facebook cómo le arrebataron a una madre a su hijo de dos años y cómo gracias a unos extraños logró recuperarlo. Y así, tristemente, muchas tragedias.

Hace sólo una semana escribía de lo maravilloso de la vida y la aventura de estar en ella y unos días después me siento desarmada para comprender lo incomprensible y repensar lo que ya me había cruzado alguna vez por la cabeza: que es un acto de valentía y tal vez un desafío traer a este mundo a un hijo. Y cuando el pesimismo gana, pienso en el mundo que les tocará a mis nietos. Y me da para abajo, porque las guerras, el odio y el mal siempre han existido, lo sé, pero tal vez porque veo las cosas en perspectiva de adulto, de mamá, o porque estoy inmersa en las noticias es que siento que nunca fue como ahora, que no sólo afuera, si no aquí en mi país hay muchas cosas que se desmoronan y que te hacen sentir insegura, temerosa, paranoica, triste, porque hay que ser de acero para no sentirse afectada por los horrores que vivimos y de los que nos enteramos todos los días.

Ya sé que está mal, pero dan ganas de ocultarle al de 5 años lo que pasa afuera, de seguirle haciendo creer que “todo es increíble”, de pintarle el mundo ideal o bueno, aunque sea de irnos a vivir a una cabaña en un bosque lejano y seguro. Es el resultado de mi estrés post ataque terrorista en Europa, contaminación en la Ciudad y violencia en general.

Cuando jugamos a los superhéroes y villanos, dice que los buenos siempre ganan y yo le digo: “sí, somos más”, y realmente lo creo, pero en días como estos dudo, se me apachurra el corazón y no dejo de pensar en esas mamás que dejaron ir a sus adolescentes a un concierto y no los volvieron a ver. Nadie tendría que pasar por eso. Es inhumano. Y me aferro a lo que tengo, a lo que vivo a diario y reafirmo la idea de que sólo tenemos el aquí y el ahora, y que hay cosas que podemos prevenir y aunque nos tachen de exageradas-paranoicas podemos tomar las medidas que consideremos pertinentes para sentirnos seguras y proteger a los nuestros. Aunque puede haber situaciones que se saldrán de nuestras manos, en lo que a nosotras corresponde hay que jugarle a las guardianas, pero no en los extremos, aclaro, de manera moderada, porque el miedo paraliza y tampoco se vale contagiar al que está creciendo con nuestras inseguridades y temores o terrores. Una de tantas cosas que tenemos que digerir solas las mamás.

También creo que hay temas que los niños de ciertas edades no tienen que enterarse y que llegará el momento en que haya que hablarlo y, efectivamente, no todo es una tragedia y la constante deber ser el lado positivo y seguir dándole recursos a los niños que estamos criando para que sigamos siendo más los buenos. Aunque, aun así, sintamos que vivimos con el alma en un hilo.

Leslie Lardizabal

Leslie Lardizabal

Mamá Pulpo
Comunicóloga de profesión, periodista por vocación, mamá por elección y de tiempo completo porque, aunque trabajo, NUNCA dejo de ser mamá. En este espacio salpicaremos un poco de todo. ‘Ups & downs’ de la maternidad, no para resolverlos, sino para compartirlos y encontrar puntos en común y apoyo con otras mamás. Hay una máxima que define en gran parte de qué se trata esto: “Yo era la madre perfecta... Hasta que me convertí en mamá”.

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