Que si les das todo, se hacen chiflados. Que si no les das, se trauman. Que si se trauman, sienten que no merecen y que si sienten que merecen, después terminan desilusionados. Total que nos la vivimos en los extremos de un cuento de nunca acabar.

En cuanto a qué tanto o qué tan poco debemos darle a nuestros hijos, yo siempre he pensado que ni muy muy, ni tan tan es la solución. O en otras palabras, encontrar un balance es siempre la mejor opción.

Muchos padres hoy en día cometemos el inocente error de querer darle a nuestros hijos todo lo que no pudimos tener nosotros, con la intención de evitar o mas bien llenar esos “huecos” que creemos tener nosotros mismos.

Como padres, es muy común querer evitar cualquier sufrimiento o carencia en nuestros hijos. Lo que no nos damos cuenta es que en realidad, hay diferentes maneras de darles todo… Sí, todo lo que necesitan para valorar lo que tienen, y todas las herramientas que necesitan para obtener lo que quieren.

Lo que todo padre quiere, es ver a su hijo/a feliz. No es un secreto que la felicidad se compone de momentos, momentos en los que tenemos nuestros cinco sentidos activados en el presente y estamos disfrutando al cien por ciento de alguna experiencia, objeto, lugar o persona. Darle a nuestros hijos la sabiduría y las herramientas para poder disfrutar de cada momento, persona o cosa con gratitud vale mas que todos los juguetes, ropa, dinero u objetos que le puedas dar en toda su vida.

Empecemos por enseñarles a ser AGRADECIDOS de esta sencilla manera:

1.- AGRADÉCELES: Agradeciendo a nuestros hijos es el primer paso para introducir la gratitud a sus vidas. Somos ejemplo. Desde que nacen, empiezan a ver e imitar todo lo que hacemos. Agradécele cuando te ayude, te pase algo, te regale una florecita que cortó del jardín, cuando te diga cosas bonitas, cuando juegue con su hermanito/a. Los niños aprenden a apreciar cuando se sienten apreciados. Enséñale que la gratitud puede fácilmente ser parte de su día a día.

2.- QUE TE VEA SER AGRADECIDO CON LOS DEMÁS: No puede quedar mejor aquí la frase: “La palabra enseña, pero el ejemplo arrastra”. Aprovecha cuando alguien (la vecina, algún amigo, la cajera en el súper) haya hecho algo bueno por ti y expresa lo agradecido que estás por eso. Expresa gratitud a tu pareja cuando te ayude a bañar al bebé, cuando te ayude con las bolsas del súper etc. De esa manera tus hijos ven, entienden la gratitud y empiezan a valorar a las demás personas y las cosas que hacen por ellos.

3.- DALE A TUS HIJOS LAS COSAS QUE NECESITAN Y OFRÉCELES OPORTUNIDADES PARA GANARSE LO QUE QUIEREN: No hay mayor satisfacción para los niños que obtener algo que quieren, pero ¿cuánto dura esa satisfacción? Lo mismo que duró el esfuerzo para obtenerlo. Enseñémosle a nuestros hijos a valorar las cosas, el dinero y el esfuerzo de las demás personas. Ofrecerles oportunidades para GANARSE lo que quieren, les enseña a valorar y cuidar sus cosas. Ir juntando dinero, tal vez del “domingo” que les das, o les regalan en su cumpleaños para comprarse algo que quieren, les enseña el valor de las cosas y las cuidan y disfrutan más. Puedes ofrecerles oportunidades para ganarse premios, oportunidades que requieran un esfuerzo.

4.- LAS RECOMPENSAS DEBEN SER RAZONABLES: Hoy en día nos topamos con que a las chavitas que cumplen XV años no solo les hacen una fiesta enorme, también les regalan carro, viaje, ah, y hasta les regalan ¡una cirugía! Hay que mantener las recompensas dentro de lo moderado. Está padrísimo poder y tener para darles todo, pero es más gratificante cuando lo valoran. Puedes irles dando poco a poco, no se tiene que dar de un jalón. Toma en cuenta que tal vez a los 16 no se conformen con un avión, que a los 20 no se conformen con que les hayas pagado una carrera, a los 25 no se conformen con una casa y a los 30 se sientan vacíos al darse cuenta que todo lo que han recibido los ha hecho solamente (momentáneamente) felices, porque están acostumbrados a recibir cada vez más sin esfuerzo alguno.

5.- ENSÉÑALES A DAR: Lleva a tus hijos a donar, ayudar a otros más necesitados. Enséñales a apreciar lo que tienen, abre sus ojos a la realidad de otras personas menos afortunadas y enséñales a agradecer compartiendo con los demás. Estos actos de caridad les enseñan a nuestros hijos el verdadero sentido de la gratitud. Enfrentarlos a la realidad en vez de pintarles el mundo de rosa los beneficia tremendamente.

6.- INCORPORA LA GRATITUD EN SU DÍA A DÍA: No importa si es al despertar, a la hora de la comida, la cena o si deciden tener un diario de agradecimiento… Motiva a tus hijos a que agradezcan todos los días por tener a quienes tienen y lo que tienen.

7.- ESCRIBE CARTITAS DE AGRADECIMIENTO: Enseña a tus hijos a siempre agradecer a las demás personas cuando reciben un regalo o una visita. Pueden escribir notas o hacer dibujos como un gesto de agradecimiento.

8.- Enséñales que cuanto más agradecidos somos, más abundancia atraemos a nuestras vidas.

¿Cómo incorporas la gratitud a tu vida?

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