Leslie Lardizabal

Solo uno…

No sabía si poner el título como pregunta o afirmación. Pero me decidí por la última porque este es mi manifiesto, tan válido como el de las madres múltiples, a quienes por cierto respeto y admiro infinitamente.

“Están muy solos, son egocéntricos, se sienten los reyes del mundo, los privas de las aventuras diarias con hermanos que serán sus mejores amigos, les encanta ser el centro de atención, es egoísta de tu parte, no saben compartir, tener hermanos es el mejor regalo, donde comen tres comen cuatro, son los que más problemas tienen, se aburren, si un día ustedes faltan se tienen a ellos, entre hermanos cuidan a sus hijos, son los nuevos millenials…” Podría seguir con la lista que a lo largo de cinco años he escuchado sobre mi hijo único. Y claro que es único, no hay dos como él en el mundo.

Cuando decidí ser mamá no estaba segura si tendría uno o tres hijos. Un par de años después se empezó a aclarar el panorama. Uno. Una decisión que me parece personalísima y que en todo caso solo compete a la pareja que se va a chutar a la descendencia.

Las que son de mi generación, digamos más de 35, se acordarán de aquel famoso anuncio que tenía como lema “Pocos hijos para darles mucho”. Pues así, tal cual. Esa es una de las razones por las que prefiero ser responsable de un solo chamaco.

La verdad es que a mí no me parece cualquier cosa educar a un niño. Criar a un ser humano que un día va a ser un adulto que tomará decisiones y hará lo que pueda por que este sea un mundo mejor (espero). Me sigue pareciendo una labor de impacto; ¡¡¡estoy formando a una persona !!!, es una chambota y seguro que en el camino voy cometiendo uno que otro error. Entonces, según yo, para hacerlo de la mejor forma posible y midiendo mis capacidades, pero sobre todo mis limitaciones y, claro, paciencia, decidí enfocarme solo en uno que, a ratos, lo juro, parece cuatro.

También quizá lo decidí así porque tengo un hijo increíble, sí, pero que requiere toda mi atención, fuerzas, empeño, ganas, energía, amor, cuidados y otra vez, paciencia; porque es una especie de huracán categoría 4-5. Y en medio de sus primeros años, que han sido intensos, he tenido que lidiar con la opinionitis sobre el hijo único. ¡Tantita piedad!

Este es mi caso, no creo que podamos generalizar en un tema que depende de las circunstancias de cada familia, sus prioridades, planes a futuro, la lana, la red de apoyo, las horas de sueño, y muchos etcéteras.

Sé perfecto a lo que se refieren cuando hablan de la vida con hermanos. Tengo nueve, y crecí en casa con tres, todas mujeres. Así que he vivido muy de cerca las complicidades y el amor incondicional fraternal, porque somos muy unidas. Pero también he sabido de casos de hermanos que parecen todo menos eso y que ser dos o seis no ha garantizado que jueguen como equipo. Porque nada es una regla absoluta en esto o una ley científica que funcione para todas.

No puedo dejar de mencionar que mi hijo tiene un súper punto a favor, que es el escudo de defensa ideal. Tiene medios hermanos (odio el término, es solo para poner clara la cosa) que también son unos increíbles torbellinos, entonces a veces tengo tres niños y sé de lo que hablo cuando digo que no estoy capacitada para ser mamá de más de uno.

El hecho es que si tienes uno o más eres mamá y nadie tendría por qué juzgar, criticar o sugerir si la decisión que tomas sobre los integrantes de tu familia es buena o mala. Respetar la crianza ajena es el principio de un mejor entendimiento entre nuestro gremio.

Leslie Lardizabal

Leslie Lardizabal

Mamá Pulpo

Comunicóloga de profesión, periodista por vocación, mamá por elección y de tiempo completo porque, aunque trabajo, NUNCA dejo de ser mamá.

En este espacio salpicaremos un poco de todo. ‘Ups & downs’ de la maternidad, no para resolverlos, sino para compartirlos y encontrar puntos en común y apoyo con otras mamás. Hay una máxima que define en gran parte de qué se trata esto: “Yo era la madre perfecta… Hasta que me convertí en mamá”.

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